Este clásico del terror del 1983 necesitaba una revisión, y yo que soy solidario se la he dado. La historia trata del profesor John Russell que ve como su esposa e hija pequeña son atropelladas en un brutal accidente. Seis meses después, John entra a trabajar como profesor de música en una universidad y se traslada a una antigua casa. En el pueblo hace amistad con una chica del Museo de la Conservación Histórica y descubrirá que en esa casa hay algo extraño. Unas campanas misteriosas y una sesión de espiritismo que le revelarán un asesinato, serán los detonantes para que el espíritu se manifieste. No es una película que te deje helado de terror, los años han pasado y uno está insensibilizado, pero aún así la imagen de la pelota bajando lentamente por las escaleras, o casi al final el antiguo carro de principios de siglo persiguiendo a la chica o la imagen del policia en el espejo roto siguen impactando. El problema de esta película, es que ha sido tan imitada posteriormente en otras películas de peor catadura que pierde su impacto, pero yo os aconsejo que le deis una oportunidad.